jueves, 17 de septiembre de 2009

DESPUÉS DE LA CEREMONIA




Después de la ceremonia
comimos aceitunas rellenas
y dijimos que estaba bien todo eso
que estuvo bien lo del viaje
que estuvo bien lo del libro
que rambó que rambó que rambó
que qué ricas las aceitunas
que las galletitas también estaban bien
que ezra pound que ezrapaun que esrapaum
y nuestras sonrisas se eternizaron en rincones que a nadie importan
y dijimos güisqui y salud y felicitaciones
con la inmortal sonrisa estrangulándonos las orejas
luego
después de un rato
dijimos hasta pronto te llamo nos vemos
y marchamos cada uno de uno en uno
hacia los cuatro puntos cardinales.

sábado, 8 de agosto de 2009

Como tú...



Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera.

León Felipe.

martes, 28 de julio de 2009

¿Por qué un poeta debe tener “fachada” de poeta?

“Es por eso que no quiero tener más fachada de poeta. Escribo, si escribo, seguramente para mí misma.”

“Dedos de Carbón” el 20 de julio de 2009


¿Por qué un poeta debe tener “fachada” de poeta?


Cada vez que se mira en el espejo, ya sea que se mire de perfil, que observe su silueta o vislumbre su espalda, un poeta debería ver no sólo su fachada, su contorno o su envase de poeta-poeta, sino que debería distinguir también su interior, sus meras y poéticas entrañas, su íntimo y oculto yo investido de poeta.

Por lo demás, no sólo el aludido poeta debería verse a sí mismo como Poeta (la mayúscula es intencional) sino que también otros deben percibirlo como el gran poeta que es. Para ello sería necesario que el poeta, dejando a un lado su temor a la crítica y olvidando ese molesto pánico escénico, diera a conocer su obra. He aquí el punto de mayor importancia: la obra del poeta.

Las actitudes extremas, llámense éstas ostracismo voluntario o penoso exhibicionismo, dañan el inminente “diálogo” que se produciría entre el poeta y el lector a través del mensaje-poema. Para que este “diálogo” se produzca debe ocurrir primero lo primero: conocer la creación de un poeta. Es el poema el que, con su sola presencia, defenderá su calidad de tal. Si bien el esteta e ideólogo italiano Benedetto Croce plantea que el verdadero arte debe estar libre de segundas intenciones, yo me pregunto: si el poeta no desea difundir sus poemas, ¿de qué otra forma podría llegar a nosotros, los asiduos lectores, la digna y verdadera poesía?

Otro punto que merece atención es la ocasional presencia de los autores charlatanes. Al decir charlatanes me refiero a esos locuaces y palabreros seres que promueven sus poemas o escritos como asegurando que su canto y su discurso son verdadera poesía. Seres empeñados en encontrar un lugar en los ya poblados salones de la fama poética. ¿Acaso cualquiera puede ser llamado poeta por el simple hecho de escribir un par de versos y luego difundirlos majaderamente sin mayor autocrítica? No, me niego a la presencia del mal gusto poético que a menudo logra empañar a la verdadera poesía, confundir a quienes buscan belleza y goce en las palabras, y empobrecer el gusto estético de los lectores poco experimentados.


Ramona Reader

viernes, 17 de julio de 2009

YA ES HORA


Ya es hora, amigos, sé que ya es hora de abrigar mis pies y aceptar que hace mucho rato se fue el verano, que el otoño dijo "por aquí pasé" y que el invierno es ahora el rey soberano del paisaje. ¿Tristeza? Nooo. Comienzo a "agachar el moño" por la buena. No quiero que se me vaya la vida anhelando que se eternice mi estación del año favorita (me refiero, en todo caso, al otoño).

Bienvenida sea entonces, la llovizna ocasional, el mate junto al brasero, el viento que intenta despeinar la casa y la lluvia, bendita lluvia que limpia los cristales, sí, la lluvia también limpia los cristales interiores de mi casa.


Ramona Cigarra

sábado, 28 de febrero de 2009

INSTRUCCIONES PARA ASISTIR A UN RECITAL POÉTICO


INSTRUCCIONES PARA ASISTIR A UN RECITAL POÉTICO
(Para Poetas Tue Tues)

Siempre que una Poeta Tue Tue es invitada a un recital poético en otra ciudad, debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. La principal sugerencia que debe tener en cuenta toda poeta Tue Tue, es preparar con anterioridad el material que va a leer para evitar en primer lugar, que a pocos minutos de la salida del bus, tenga que buscar un cíber en donde imprimir y , en segundo lugar, para impedir el cobro excesivo de cien pesos por hoja impresa que hará el lánguido adolescente que le atenderá y quien, presumiblemente, tiene complejo de “pulpo”, no sólo por lo caro de la impresión sino porque debe atender a cinco personas a la vez y, por lo mismo, ha tratado de entregarle un vuelto de cinco mil pesos antes que usted haya pagado el servicio.

2. Acordar hora y lugar precisos para encontrarse con otra (u otras) poeta(s) Tue Tue. Por más lógica que parezca esta sugerencia, ha habido poetas que simplemente la han obviado, debiendo pasearse inútilmente entre los andenes del Terminal de buses contando hombres calvos, mujeres tuetonas, jóvenes mochileros o cualquier otra cuenta absurda que les haya servido de excusa para matar el tiempo, antes de que fuera el tiempo el que matara de aburrimiento a la Tue Tues que esperaban, cada una en un lugar distinto, pero dentro del mismo recinto.

3. Informarse previamente del clima que posee la ciudad a la cual se dirige; por supuesto, todas las precauciones son válidas para no andar entumida o consiguiéndose echarpes, chalecos o paraguas que probablemente pierda sin haber ocupado, porque eso de que en lo ajeno reina la desgracia es efectivamente porque la desgracia reina en lo ajeno.

4. Evitar subirse a un bus en forma demasiado anticipada, aunque el bus ocupe el andén 24, que es el que correspondería a los buses a NUEVA BILBAO. Si usted sube quince minutos antes, corre el riesgo de tener que bajarse a los cinco minutos de iniciado el viaje, al descubrir que ese bus no se dirigía a NUEVA BILBAO sino a ILOCA y, lo que es peor, tal vez tenga que correr en plena hora de la canícula, con pasaje y poemas en una mano, monos y petacas en la otra, y sudando la gota gorda para lograr alcanzar el bus que sí va a NUEVA BILBAO.

5. Tomando en cuenta la instrucción anterior, evite leer poemas en el bus durante los primeros diez minutos de viaje, ya que puede ocurrir que, mientras usted vuela entre versos e imágenes poéticas, el bus “vuele” a lugares impensados, transformando un simple viaje a un lugar X en una verdadera Ítaca, convirtiéndose usted en un auténtico e inmortal Ulises de las costas del Maule.

6. Informarse bien del horario en el cual comenzará el evento, pues eso quiere decir que usted puede llegar tranquilamente media hora más tarde y aún así se encontrará con que recién estarán instalando los parlantes y probando micrófonos para el desarrollo del recital. Claro que esto tiene su lado entretenido porque indudablemente puede usted pasearse por el escenario, tomar fotografías, conversar con otros invitados, informarse de quién es quién (por ejemplo: quién ese caballero de barba y guitarra que recién probó el micrófono cantando como los dioses; o quién es esa amable señora de pelo corto; quién, el sereno hombre con sombrero alón que toma fotografías a una muchacha pelolais allí frente al río) y recordar que la vida es así y que no podemos andar exigiendo perfección en un mundo que fue creado apenas en seis días y en el cual, de acuerdo a mi interpretación del génesis, el hacedor dedicó un espacio para la reflexión recién en el séptimo día.

7. Si ya se encuentra usted en el escenario evite en lo posible las siguientes acciones: cuchichear con su vecino emitiendo improperios porque tiene los pies congelados de frío o está que se orina, hojear libros desesperadamente buscando aquel poema comodín, doblar y desdoblar hojas intentando acomodar de mejor manera los textos que va a leer, sacar el envoltorio de ese delicioso caramelo mentolado que le quitará sequedad de la boca o evitará la inminente y traicionera tos (recuerde que el micrófono que se encuentra a pocos centímetros de usted reproducirá -en cada rincón del pueblo- todos los sonidos que capte)

8. Si se encuentra en el escenario a un par de minutos de ser llamado a recitar y se da cuenta de que no ha traído sus quevedos, resígnese; como ya es tarde para andar consiguiéndose unos, no le quedan más que dos alternativas: o se retira del escenario fingiendo un ataque repentino de pánico escénico o simplemente lee recordando de memoria los versos escritos, tomando en cuenta que si se equivoca nadie lo notará, porque los demás desconocen el texto original que sólo usted posee (para una poeta Tue Tue esta última alternativa es más digna que la primera).

9. Si después de realizado el recital es invitado a tomar un café, cerciórese de que el local para fumadores que eligió incluya a los fumadores de pipa, lo cual evitará la súplica al jefe del local para que le permita fumar pipa o la consiguiente PLR que dará o recibirá dependiendo de su capacidad física.

10. Si al día siguiente visita un restaurante junto al mar que lo deja extasiado con la vista panorámica que ofrece (olas que van y vienen, gaviotas pescadoras que suben y bajan, autos último modelo que vienen y van) no olvide llevar un pequeño y valioso adminículo que le será de mucha utilidad, me refiero a un matamoscas; si hay algo que alabarle a las moscas es su carácter democrático.



lunes, 29 de diciembre de 2008

HE LEÍDO LOS POEMAS DE JUAN GELMAN


Leo en el bus, camino al trabajo. Leo también de regreso a casa. Es un libro tomado apresuradamente de mi biblioteca: Valer la Pena, de Juan Gelman, editado por Seix Barral. Hace algunos años ya había tenido referencias de su obra: otro poeta (Kato Ramone, autor del soneto que leerán más adelante y a imitación de cuyo título hice el de este texto) me habló de la calidad lírica de Gelman, del momento que le tocó vivir, de su valentía. Busco información en Internet; muchas biografías, varias entrevistas, poemas a montón, qué bien. Mi condición de lectora, ahora más madura y más sedienta, disfruta esa voz tan íntima y tan cercana.¿Qué más?: Vale la pena leerlo.



Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
Fue obligado a un exilio de doce años por la violencia política estatal, que además le arrancó un hijo y a su nuera, embarazada, quienes pasaron a formar parte de la dolorosa multitud de "desaparecidos".
En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía. Ganador del Premio Cervantes en su edición 2007. Su obra ha sido traducida a diez idiomas.
Juan Gelman reside actualmente en México y es columnista del periódico argentino Página/12.



UN POEMA DE JUAN GELMAN:


BABAS

Los derrotados visten trajes de la nada. ¿Son
un signo absurdo ahora? ¿Se
congeló la utopía en sus cabezas?
Se los ve en cafés afligidos,
molestan, hablan
con un fulgor maltrecho en la boca
que no se termina de apagar. ¿Siguen
en la pasión de violar al mundo
y no ser violados por el mundo? ¿Insisten
contra la estupidez? O callan y se limpian
la baba que el tiempo deja caer sobre ellos. Escriben
papeles que nadie alcanza a ver.
Tienen nombres no dichos
sobre sus huesos quietos ya.

Juan Gelman (Argentina 1929), “Valer la Pena”


UN POEMA PARA J. GELMAN:


HE PENSADO EN LOS OJOS DE JUAN GELMAN

“Los soles solan y los mares maran”
J.G.


He pensado en los ojos de Juan Gelman.
Hoy he estado pensando en esos ojos.
Los ojos de Juan Gelman que se piensan.
Los ojos de Juan Gelman en su rostro.

Piensen ustedes lo que significa.
Yo solamente los estoy pensando.
Nada más que pensarlos este día.
Nada más que pensarlos y pensarlos.

Si bien se piensa, sólo estoy diciendo
que he pensado bastante en esos ojos.
Son dos ojos, tan sólo son dos órganos,

porque el ojo es el órgano en su esfera.
No sé explicar siquiera lo que pienso
cuando pienso en los ojos de Juan Gelman.

Enero 2002 (Cárcel El Manzano de Concepción)

Kato Ramone.

Revista TRILCE
Tercera Época N° 8
Diciembre 2001- Abril 2002