martes, 16 de marzo de 2010

TESTIMONIO

A mi cuñada A. C.


Han pasado algunos días desde el terremoto. Toda construcción de adobe está prácticamente en el suelo. Mi ánimo también se encuentra reducido a la condición de escombros. Ha vuelto la luz. Ha llegado por fin el agua. Busco fotografías en Internet y encuentro a Labarca Rocco y su mirada que es quizá mi mirada, nuestra mirada, la mirada de todos los que compartimos un espacio común. Elijo una foto. La comento brevemente. La fotografía lo dice todo y las palabras casi sobran. Cierro los ojos. Vuelvo a ese viernes antes de irme a dormir (o tal vez ya era sábado). Fue un día repleto de agradable ocio. Había dejado mi granja virtual con las cosechas al día. Había dado las buenas noches a mis patos, cabras, caballos, vacas, etc. Había cosechado frutos exóticos de árboles que escuchaba nombrar por primera vez en mi vida. Las gallinas habían puesto sus coloridos huevos digitales. Mi cabaña lucía hermosa rodeada de flores enviadas por algunos vecinos a los que sólo conozco por su nick. Pienso en la pequeña oveja rosada con antenas de corazón, trofeo de granjero experto, que podré comprar al día siguiente si paso al nivel veintitanto. Pienso ahora en P. K. Dick. Algo de premonición hay en su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” Aquella noche la estatua de la victoria aún desplegaba sus alas. Miraba como siempre las luces de la ciudad desde su mástil. Yo recién había cerrado los ojos o creí que recién los había cerrado. Un ruido estruendoso me sacó de la cama, el sonido como de un camión que con varias toneladas lo invade todo. La oscuridad es aterradora. Probablemente la estatua de la victoria se estremece en su base. La casa literalmente se sacude. Caen tazas, platos, colecciones, trofeos, diplomas. Parece que el movimiento se va a detener pero no se detiene. Despliega sus alas la estatua y se lanza al vacío. Todo termina o mejor dicho todo comienza. Se han roto las alas de todos los que creímos intocable nuestro vuelo. Yace en el suelo un silencio crispado al borde del silencio. Las pupilas permanecen al borde de un algo que no se sabe qué es, pero que espanta. Luego irrumpe el ruido urbano, civilizado. Alarmas de automóviles, ulular desesperado de sirenas de ambulancias y de carros de bomberos, ladridos, neumáticos quemando el pavimento en alguna parte. Y nos quedamos tan solos, tan temerosos, tan aterrados. Imposible comunicarse, sólo queda la angustiosa espera. El tiempo se mide a través de unos latidos. La luz del día sorprende a la estatua y su inútil grito sobre el asfalto. La duda tintinea en la médula como tímida campana. ¿Cómo estará mi madre, mis hermanos, mis hijos? El tiempo marca su paso en cámara lenta. Por fin alguien llega con noticias. Se escucha el rechinar del portón. El corazón da enormes vuelcos. Una mano urgente golpea la puerta: mala señal. La estatua empuña en vano su espada de acero. Abro la puerta, es mi sobrino. Me mira a los ojos. Seca el sudor pasando su mano por la frente. Toma aire. Tomo aire. No ha dejado de mirarme a los ojos. Sus labios se mueven pero no lo escucho. No he querido oír. Miro interrogando con los ojos. Él repite con voz pausada: ¿Supo, tía? Ya no hay diferencia entre mi condición y la de la estatua.


( *La fotografía que acompaña a este texto pertenece a Héctor Labarca Rocco)

sábado, 2 de enero de 2010

Para estos días de nostalgia, una joyita: ANACLARA de Daniel Viglietti

Anaclara

Con un grafo
ella escribe en las paredes ”resistir”,
bufanda rojinegra por la espalda,
minifalda,
Anaclara.

Borra infancia
aprendiendo en bellas artes a crecer,
con pechos de rosales sin espinas,
agua marina,
Anaclara.

Es de agua
cuando el hijo se enamora de la sed
y si el niño le regala una amapola
llora sola,
Anaclara.

Nunca encuentra
porque busca siempre el modo de no hallar,
aunque sabe que lo nuevo se conquista,
anarquista,
Anaclara.

Si la hieren
de tan tierna tiene miedo de morir
y entonces pone espinas en las rosas,
temerosa,
Anaclara.

De mañana
va tejiendo los telares de la duda,
aún desnuda preguntándole al espejo
un consejo,
Anaclara.

Hospitales
que conocen la dulzura de sus manos,
los dolores con mirarla ya se olvidan,
fisiatría,
Anaclara.

Si el camino
Anaoscura siempre claro quieres ver,
nunca dejes,
Anaclara, tu locura compañera,
tu locura de palomas casi halcones,
tus pasiones,
Anaclara.

viernes, 18 de diciembre de 2009

ÁNIMO, FALTA POCO


¡ PARA LAS VACACIONEEEESSSSS !

domingo, 18 de octubre de 2009

LO ESENCIAL ES INVISIBLE (El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry)


Entonces apareció el zorro:
-¡Buenos días! -dijo el zorro.
-¡Buenos días! -respondió cortésmente el Principito que se volteó pero no vio nada.
-Estoy aquí, bajo el manzano -dijo la voz.
-¿Quién eres tú? -preguntó el Principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el Principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el Principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el Principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -dijo el Principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el Principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear vínculos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú para mí todavía no eres más que un niño igual a otros cien mil niños. Y no te necesito. Tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el Principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado... -Es posible -dijo el zorro-, en la Tierra se ve todo tipo de cosas.
-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el Principito.
El zorro pareció intrigado:
-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro. Y añadió:
-Mi vida es monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Así es que me aburro un poco. Pero si tú me domesticas, mi vida se llenará de luz. Reconoceré el sonido de tus pasos que serán distintos de todos los demás. Los otros pasos harán que me esconda bajo la tierra. Los tuyos, en cambio, me harán salir de mi madriguera como una música ¡Mira! ¿Ves allá los trigales? Yo no como pan. Los trigales no significan nada para mí y eso es triste. Pero tú tienes los cabellos color de oro. Entonces, si me domesticas, será maravilloso, porque el trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y amaré el sonido del viento en el trigo…
El zorro guardó silencio y miró detenidamente al Principito:
-¡Por favor... domestícame! –dijo el zorro.
-Me encantaría -respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que descubrir amigos y conocer muchas otras cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no se dan tiempo para conocer nada. Compran todo hecho en las tiendas. Pero como en las tiendas no venden amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el Principito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Al principio te sentarás un poco lejos de mí, así, de esta manera, sobre la hierba. Te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...El Principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que volvieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz. Y cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro ya estaré inquieto y preocupado; ¡y así, cuando llegues, descubriré el precio de la felicidad! Pero si llegas a cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el Principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea distinto de otros días, una hora, distinta de otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves salen a bailar con las muchachas del pueblo. Entonces el jueves para mí es un día maravilloso, porque puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.
Así fue como el Principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando la hora de partir, el zorro dijo:
-¡Ay… lloraré!
-Es tu culpa -dijo el Principito-. Yo no deseaba hacerte daño, pero tú quisiste que te domesticara.
-Por supuesto -dijo el zorro. -¡Pero vas a llorar!
-Claro que sí.
-¡Entonces no has ganado nada! –dijo el Principito.
-Claro que sí -dijo el zorro- Gané el color del trigo.
Y agregó:
-Ve a ver las rosas otra vez; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Luego vuelve para que me digas adiós y te regalaré un secreto. El Principito fue a ver las rosas.
-Ustedes no se parecen en nada a mi rosa; no son nada aún –les dijo-. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como era mi zorro: un zorro parecido a miles de zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora él es único en el mundo.
Las rosas se sintieron molestas.
-Ustedes son muy bellas, pero están vacías –les dijo el Principito-. Nadie daría la vida por ustedes. Por supuesto que cualquiera al pasar podría creer que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes juntas, porque fue a ella a quien regué. Fue a ella a quien abrigué con un fanal y a quién protegí detrás de un biombo. Porque por ella eliminé las orugas (salvo dos o tres que se hicieron mariposas), y es a ella a quién escuché quejarse o vanagloriarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa.
Y volvió donde el zorro:
-Adiós… -dijo el Principito.
Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito, para recordar.
-Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante.
-Es el tiempo que he dedicado a mi rosa... -repitió el Principito, para recordar.
-Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla –agregó el zorro-. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa... -repitió el Principito, para recordar. Y tendido sobre el césped lloró.


CON CARIÑO PARA UNA TUÉ TUÉ QUE ME HA DOMESTICADO.

Ramona Esencial y visible.

viernes, 16 de octubre de 2009

¡ LLEGÓ LA PRIMAVERA ! (HACE RATO)




DOÑA PRIMAVERA

Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.
Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.
Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...
No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?
¿Cómo va a encontralas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?
De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.
Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:
Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.


GABRIELA MISTRAL

jueves, 17 de septiembre de 2009

DESPUÉS DE LA CEREMONIA




Después de la ceremonia
comimos aceitunas rellenas
y dijimos que estaba bien todo eso
que estuvo bien lo del viaje
que estuvo bien lo del libro
que rambó que rambó que rambó
que qué ricas las aceitunas
que las galletitas también estaban bien
que ezra pound que ezrapaun que esrapaum
y nuestras sonrisas se eternizaron en rincones que a nadie importan
y dijimos güisqui y salud y felicitaciones
con la inmortal sonrisa estrangulándonos las orejas
luego
después de un rato
dijimos hasta pronto te llamo nos vemos
y marchamos cada uno de uno en uno
hacia los cuatro puntos cardinales.

sábado, 8 de agosto de 2009

Como tú...



Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera.

León Felipe.

martes, 28 de julio de 2009

¿Por qué un poeta debe tener “fachada” de poeta?

“Es por eso que no quiero tener más fachada de poeta. Escribo, si escribo, seguramente para mí misma.”

“Dedos de Carbón” el 20 de julio de 2009


¿Por qué un poeta debe tener “fachada” de poeta?


Cada vez que se mira en el espejo, ya sea que se mire de perfil, que observe su silueta o vislumbre su espalda, un poeta debería ver no sólo su fachada, su contorno o su envase de poeta-poeta, sino que debería distinguir también su interior, sus meras y poéticas entrañas, su íntimo y oculto yo investido de poeta.

Por lo demás, no sólo el aludido poeta debería verse a sí mismo como Poeta (la mayúscula es intencional) sino que también otros deben percibirlo como el gran poeta que es. Para ello sería necesario que el poeta, dejando a un lado su temor a la crítica y olvidando ese molesto pánico escénico, diera a conocer su obra. He aquí el punto de mayor importancia: la obra del poeta.

Las actitudes extremas, llámense éstas ostracismo voluntario o penoso exhibicionismo, dañan el inminente “diálogo” que se produciría entre el poeta y el lector a través del mensaje-poema. Para que este “diálogo” se produzca debe ocurrir primero lo primero: conocer la creación de un poeta. Es el poema el que, con su sola presencia, defenderá su calidad de tal. Si bien el esteta e ideólogo italiano Benedetto Croce plantea que el verdadero arte debe estar libre de segundas intenciones, yo me pregunto: si el poeta no desea difundir sus poemas, ¿de qué otra forma podría llegar a nosotros, los asiduos lectores, la digna y verdadera poesía?

Otro punto que merece atención es la ocasional presencia de los autores charlatanes. Al decir charlatanes me refiero a esos locuaces y palabreros seres que promueven sus poemas o escritos como asegurando que su canto y su discurso son verdadera poesía. Seres empeñados en encontrar un lugar en los ya poblados salones de la fama poética. ¿Acaso cualquiera puede ser llamado poeta por el simple hecho de escribir un par de versos y luego difundirlos majaderamente sin mayor autocrítica? No, me niego a la presencia del mal gusto poético que a menudo logra empañar a la verdadera poesía, confundir a quienes buscan belleza y goce en las palabras, y empobrecer el gusto estético de los lectores poco experimentados.


Ramona Reader

viernes, 17 de julio de 2009

YA ES HORA


Ya es hora, amigos, sé que ya es hora de abrigar mis pies y aceptar que hace mucho rato se fue el verano, que el otoño dijo "por aquí pasé" y que el invierno es ahora el rey soberano del paisaje. ¿Tristeza? Nooo. Comienzo a "agachar el moño" por la buena. No quiero que se me vaya la vida anhelando que se eternice mi estación del año favorita (me refiero, en todo caso, al otoño).

Bienvenida sea entonces, la llovizna ocasional, el mate junto al brasero, el viento que intenta despeinar la casa y la lluvia, bendita lluvia que limpia los cristales, sí, la lluvia también limpia los cristales interiores de mi casa.


Ramona Cigarra

sábado, 28 de febrero de 2009

INSTRUCCIONES PARA ASISTIR A UN RECITAL POÉTICO


INSTRUCCIONES PARA ASISTIR A UN RECITAL POÉTICO
(Para Poetas Tue Tues)

Siempre que una Poeta Tue Tue es invitada a un recital poético en otra ciudad, debe tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. La principal sugerencia que debe tener en cuenta toda poeta Tue Tue, es preparar con anterioridad el material que va a leer para evitar en primer lugar, que a pocos minutos de la salida del bus, tenga que buscar un cíber en donde imprimir y , en segundo lugar, para impedir el cobro excesivo de cien pesos por hoja impresa que hará el lánguido adolescente que le atenderá y quien, presumiblemente, tiene complejo de “pulpo”, no sólo por lo caro de la impresión sino porque debe atender a cinco personas a la vez y, por lo mismo, ha tratado de entregarle un vuelto de cinco mil pesos antes que usted haya pagado el servicio.

2. Acordar hora y lugar precisos para encontrarse con otra (u otras) poeta(s) Tue Tue. Por más lógica que parezca esta sugerencia, ha habido poetas que simplemente la han obviado, debiendo pasearse inútilmente entre los andenes del Terminal de buses contando hombres calvos, mujeres tuetonas, jóvenes mochileros o cualquier otra cuenta absurda que les haya servido de excusa para matar el tiempo, antes de que fuera el tiempo el que matara de aburrimiento a la Tue Tues que esperaban, cada una en un lugar distinto, pero dentro del mismo recinto.

3. Informarse previamente del clima que posee la ciudad a la cual se dirige; por supuesto, todas las precauciones son válidas para no andar entumida o consiguiéndose echarpes, chalecos o paraguas que probablemente pierda sin haber ocupado, porque eso de que en lo ajeno reina la desgracia es efectivamente porque la desgracia reina en lo ajeno.

4. Evitar subirse a un bus en forma demasiado anticipada, aunque el bus ocupe el andén 24, que es el que correspondería a los buses a NUEVA BILBAO. Si usted sube quince minutos antes, corre el riesgo de tener que bajarse a los cinco minutos de iniciado el viaje, al descubrir que ese bus no se dirigía a NUEVA BILBAO sino a ILOCA y, lo que es peor, tal vez tenga que correr en plena hora de la canícula, con pasaje y poemas en una mano, monos y petacas en la otra, y sudando la gota gorda para lograr alcanzar el bus que sí va a NUEVA BILBAO.

5. Tomando en cuenta la instrucción anterior, evite leer poemas en el bus durante los primeros diez minutos de viaje, ya que puede ocurrir que, mientras usted vuela entre versos e imágenes poéticas, el bus “vuele” a lugares impensados, transformando un simple viaje a un lugar X en una verdadera Ítaca, convirtiéndose usted en un auténtico e inmortal Ulises de las costas del Maule.

6. Informarse bien del horario en el cual comenzará el evento, pues eso quiere decir que usted puede llegar tranquilamente media hora más tarde y aún así se encontrará con que recién estarán instalando los parlantes y probando micrófonos para el desarrollo del recital. Claro que esto tiene su lado entretenido porque indudablemente puede usted pasearse por el escenario, tomar fotografías, conversar con otros invitados, informarse de quién es quién (por ejemplo: quién ese caballero de barba y guitarra que recién probó el micrófono cantando como los dioses; o quién es esa amable señora de pelo corto; quién, el sereno hombre con sombrero alón que toma fotografías a una muchacha pelolais allí frente al río) y recordar que la vida es así y que no podemos andar exigiendo perfección en un mundo que fue creado apenas en seis días y en el cual, de acuerdo a mi interpretación del génesis, el hacedor dedicó un espacio para la reflexión recién en el séptimo día.

7. Si ya se encuentra usted en el escenario evite en lo posible las siguientes acciones: cuchichear con su vecino emitiendo improperios porque tiene los pies congelados de frío o está que se orina, hojear libros desesperadamente buscando aquel poema comodín, doblar y desdoblar hojas intentando acomodar de mejor manera los textos que va a leer, sacar el envoltorio de ese delicioso caramelo mentolado que le quitará sequedad de la boca o evitará la inminente y traicionera tos (recuerde que el micrófono que se encuentra a pocos centímetros de usted reproducirá -en cada rincón del pueblo- todos los sonidos que capte)

8. Si se encuentra en el escenario a un par de minutos de ser llamado a recitar y se da cuenta de que no ha traído sus quevedos, resígnese; como ya es tarde para andar consiguiéndose unos, no le quedan más que dos alternativas: o se retira del escenario fingiendo un ataque repentino de pánico escénico o simplemente lee recordando de memoria los versos escritos, tomando en cuenta que si se equivoca nadie lo notará, porque los demás desconocen el texto original que sólo usted posee (para una poeta Tue Tue esta última alternativa es más digna que la primera).

9. Si después de realizado el recital es invitado a tomar un café, cerciórese de que el local para fumadores que eligió incluya a los fumadores de pipa, lo cual evitará la súplica al jefe del local para que le permita fumar pipa o la consiguiente PLR que dará o recibirá dependiendo de su capacidad física.

10. Si al día siguiente visita un restaurante junto al mar que lo deja extasiado con la vista panorámica que ofrece (olas que van y vienen, gaviotas pescadoras que suben y bajan, autos último modelo que vienen y van) no olvide llevar un pequeño y valioso adminículo que le será de mucha utilidad, me refiero a un matamoscas; si hay algo que alabarle a las moscas es su carácter democrático.



lunes, 29 de diciembre de 2008

HE LEÍDO LOS POEMAS DE JUAN GELMAN


Leo en el bus, camino al trabajo. Leo también de regreso a casa. Es un libro tomado apresuradamente de mi biblioteca: Valer la Pena, de Juan Gelman, editado por Seix Barral. Hace algunos años ya había tenido referencias de su obra: otro poeta (Kato Ramone, autor del soneto que leerán más adelante y a imitación de cuyo título hice el de este texto) me habló de la calidad lírica de Gelman, del momento que le tocó vivir, de su valentía. Busco información en Internet; muchas biografías, varias entrevistas, poemas a montón, qué bien. Mi condición de lectora, ahora más madura y más sedienta, disfruta esa voz tan íntima y tan cercana.¿Qué más?: Vale la pena leerlo.



Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
Fue obligado a un exilio de doce años por la violencia política estatal, que además le arrancó un hijo y a su nuera, embarazada, quienes pasaron a formar parte de la dolorosa multitud de "desaparecidos".
En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía. Ganador del Premio Cervantes en su edición 2007. Su obra ha sido traducida a diez idiomas.
Juan Gelman reside actualmente en México y es columnista del periódico argentino Página/12.



UN POEMA DE JUAN GELMAN:


BABAS

Los derrotados visten trajes de la nada. ¿Son
un signo absurdo ahora? ¿Se
congeló la utopía en sus cabezas?
Se los ve en cafés afligidos,
molestan, hablan
con un fulgor maltrecho en la boca
que no se termina de apagar. ¿Siguen
en la pasión de violar al mundo
y no ser violados por el mundo? ¿Insisten
contra la estupidez? O callan y se limpian
la baba que el tiempo deja caer sobre ellos. Escriben
papeles que nadie alcanza a ver.
Tienen nombres no dichos
sobre sus huesos quietos ya.

Juan Gelman (Argentina 1929), “Valer la Pena”


UN POEMA PARA J. GELMAN:


HE PENSADO EN LOS OJOS DE JUAN GELMAN

“Los soles solan y los mares maran”
J.G.


He pensado en los ojos de Juan Gelman.
Hoy he estado pensando en esos ojos.
Los ojos de Juan Gelman que se piensan.
Los ojos de Juan Gelman en su rostro.

Piensen ustedes lo que significa.
Yo solamente los estoy pensando.
Nada más que pensarlos este día.
Nada más que pensarlos y pensarlos.

Si bien se piensa, sólo estoy diciendo
que he pensado bastante en esos ojos.
Son dos ojos, tan sólo son dos órganos,

porque el ojo es el órgano en su esfera.
No sé explicar siquiera lo que pienso
cuando pienso en los ojos de Juan Gelman.

Enero 2002 (Cárcel El Manzano de Concepción)

Kato Ramone.

Revista TRILCE
Tercera Época N° 8
Diciembre 2001- Abril 2002

jueves, 4 de diciembre de 2008

ORIGEN





Es hora de descansar
todo se termina en algún momento
y continuamos por inercia
persiguiendo al coyote
singular muy singular es esto
a mí
a mí
a mí atormentar
ser mis plantas las que sangrar
ser mi garganta la que enceguecer
ser las mis manos que se dispersan
las mis caricias
es el mío beso al aire arrojado
el que apenas aguijonear el aire
y no arcoiris alcanza
no lágrima
no sonrisa desinteresada
no abrazo
todo no
no toc toc
no tum tum
no ruca
no fogón
no gemido
solo brisa
rima la risa con brisa
sí río que se pierde en el valle sediento
sí máscara para el ritual nocturno
sí piedras
sí gusanos bajo las piedras
sí muchas larvas de gusanos bajo esas piedras
y luego nubes
y luego gotas
y lluvia
y agua
y por mucho tiempo río río río
y sol y agua
y de nuevo río
y vida en puntitos de vida
y allí en el centro
justo en el mismísimo centro
una flor
una mal-di-ta y cur-si flor
ya muerta.


Ramona.

lunes, 1 de diciembre de 2008

sábado, 29 de noviembre de 2008

PARA SHYVY DEL TOBOSO, UNA POETA-PEZ


Mi querida poeta Tué tué, mis más sinceras felicitaciones por tu libro "Dedos de Carbón". Recibe un abrazo grande y mi humilde obsequio: un poema.



EL POETA-PEZ SE ASFIXIA


Soy un pez prisionero
que mira el mundo desde su pecera
ya saben a lo que me refiero
ustedes siempre saben a lo que me refiero
ustedes siempre saben a lo que se refiere un poeta cuando dice
que mira el mundo desde su pecera
siempre quieren ver morbosamente
esa boca pidiendo oxígeno
es parte del espectáculo
el poeta-pez se asfixia
y dice Oh
y dice Oh
y dice Oh
pero es la vida que ha escogido
parpadear detrás del cristal
y hacer oes hasta acalambrarse
él se lo ha buscado
que le sangren las burbujas
que diga Oh por los que no ven
que diga Oh por los que no son capaces de ver
que se le salgan las entrañas diciendo Oh
que se le desorbiten los ojos
es su destino
qué importa
ustedes no tienen tiempo de ver
porque ustedes no ven más allá de sus carcomidas uñas
de su ay me aprietan los zapatos
de sus que lleguen pronto las vacaciones
mantengamos entonces
al pez en su pecera
es parte del espectáculo.




Ramona.

sábado, 11 de octubre de 2008

TODOS TUVIMOS INFANCIA

Todos tuvimos infancia, aunque no sé si a todos les ocurre lo mismo que a mí: a medida que va pasando el tiempo, mi tiempo, los lejanos momentos de niñez se me van revelando poco a poco, como si realizara mi propio viaje a la semilla, tan bien narrado por Carpentier.
Recuerdo en especial a una niña, la veo sentada bajo un frondoso parrón, dibujando sus primeros trazos en un cuaderno cuadriculado, mientras su madre lava toneladas de ropa escobillándola en una enorme artesa de madera.
Con esmero, de acuerdo al modelo dado, la niña traza palitos horizontales, verticales, tacitas y matecitos con su lápiz faber Nº 2. Como música de fondo, en la RCA Víctor, la voz de algún mexicano mexicanísimo (tal vez Jorge Negrete o Antonio Aguilar) canta su popular Juan Charrasqueado, la triste historia de un ranchero enamorado,/que fue borracho, parrandero y jugador. La niña no entiende aquella historia, lo único que le queda claro es que Juan Charrasqueado no tuvo tiempo de montar en su caballo porque una bala atravesó su corazón, una bala atravesó su corazón, atravesó su corazón, y ella no entiende qué significa eso, porque la muerte no está aún en su diccionario vital y lo único que sabe es que, cuando la voz del pequeño hombrecito prisionero en la radio cante Aquí termino de cantar este corriiido, ella habrá terminado de hacer una columna de tacitas con cuchara y todo y su madre escobillará una nueva prenda de ropa mientras en la RCA Víctor comenzarán a cantar otro corrido.


JUAN CHARRASQUEADO


Voy a contarles un corrido muy mentado,
lo que ha pasado allá en la Hacienda de la Flor,
la triste historia de un ranchero enamorado,
que fue borracho, parrandero y jugador.

Juan se llamaba y lo apodaban Charrasqueado,
era valiente y arriesgado en el amor,
a las mujeres más bonitas se llevaba;
de aquellos campos no quedaba ni una flor.

Un día domingo, que se andaba emborrachando,
a la cantina le corrieron a avisar:
cuídate Juan, que ya por ahí te andan buscando,
son muchos hombres, no te vayan a matar.

No tuvo tiempo de montar en su caballo,
pistola en mano, se le echaron de a montón;
estoy borracho, les gritaba, y soy buen gallo,
cuando una bala atravesó su corazón.

Creció la milpa con la lluvia en el potrero,
y las palomas van volando al pedregal;
bonitos toros llevan hoy al matadero,
qué buen caballo va montando el caporal.

Ya las campanas del Santuario están doblando,
todos los fieles se dirigen a rezar,
y por el cerro los rancheros van bajando
a un hombre muerto que lo llevan a enterrar.

En una choza muy humilde llora un niño,
y las mujeres se aconsejan y se van;
sólo su madre lo consuela con cariño,
mirando al cielo llora y reza por su Juan.

Aquí termino de cantar este corrido,
de Juan ranchero, charrasqueado y burlador,
que se creyó de las mujeres consentido,
y fue borracho parrandero y jugador.

jueves, 31 de julio de 2008

LAS ANHELADAS VACACIONES QUE YA SE VAN:



LECTURA, MAGIA Y POESÍA

Por fin llegaron las anheladas vacaciones y me encuentro leyendo, sólo por mero compromiso pedagógico, Harry Potter y la Piedra Filosofal. Hasta aquí (un tercio de la lectura), todo va bien: Harry, un tímido niño, ha vivido sus casi once años junto a sus tíos, los Dursley, una mediocre, horrorosa familia que se ha visto en la obligación de adoptar a su sobrino cuando este queda huérfano. Los Dursley no han mostrado señales de bondad desinteresada hacia su sobrino. Dudley, el primo, es un demonio que ha practicado el bullying desde que Harry llegó a casa siendo un bebé; Harry, contra todo lo que yo creía —prejuicios mediante—, es un personaje creíble. Un niño maltratado que, pese a todo, es bueno resiliencia pura en un corazón también puro. Un día, en medio de los intentos desesperados del Sr Dursley por alejar a su sobrino de unas extrañas cartas, llega Hagrid, un gigante barbudo y con muy poco de aquello que conocemos como “flema inglesa”, a buscar a Harry. Nuestro pequeño héroe escucha incrédulo la verdad de su origen: él es un niño mago, hijo de magos y futuro mago “profesional”. Debe asistir a una escuela especializada en magia y hechicería, —Hogwarts, una especie de Instituto Técnico Profesional para Magos— si quiere titularse. Durante algunas páginas, Harry es víctima de la incertidumbre, su propio “to believe or do not believe”, creer o no creer en lo increíble. ¿Existe ese mundo mágico del cual le habla Hagrid? ¿Será todo una cruel broma preparada por su tío?...Desde estas líneas le contesto al pequeño Harry (y a muchos otros pequeños Harries) que la magia existe, existe en la palabra, en los buenos gestos de las personas, en los amigos, especialmente en ellos, los amigos verdaderos; este mundo que no necesita cruzar el andén 9 ¾ para cruzar hacia la magia, que no necesita una varita mágica o una poción que contenga suspiros de guarisapos, porque la magia existe aquí y ahora y se llama amistad, o tal vez poesía.

Gracias a todos por demostrarme que la magia existe...

Intento Escribir:

Durante el periodo de trabajo me dedico mucho a leer y a escribir; durante el periodo de vacaciones, hago casi lo mismo: leo (estoy leyendo a Bolaño, Los Detectives Salvajes), y escribo (tengo tiempo para escribir más libremente).

Ellos, yo y mi otra yo

Las vacaciones permiten cierto margen de libertad para hacer actividades distintas a las que se realizan durante un periodo normal de trabajo; también las vacaciones nos vinculan un poco más con nosotros mismos, porque hay más tiempo para reflexionar y meditar. Por mi parte, me dedico a disfrutar de la lectura. Bolaño es siempre buena compañía, e intento redactar una “entrada” nueva para el blog. Digo “intento” porque han sido varios los párrafos digitados que, después de algunos minutos, han pasado por el “delete” correspondiente. Me pregunto por qué me ocurre eso. ¿Por qué me ocurre eso? Me respondo que tal vez no tengo claro el objetivo. Ramona, tal vez no tienes claro el objetivo. Reconozco que, si hay algo que tengo claro, es el objetivo. ¡Claro que tienes claro el objetivo!
Es increíble todo lo que se puede escribir sólo a través de un monólogo. Es increíble. Un monólogo puede ser la excusa perfecta para evadirse del tema principal. Recuerda que el objetivo de esta entrada es agradecer a tus amigos y amigas poetas. Sí, no olvido que fue muy grato verlos llegar a Z aquel día. ¿Fue en Z?, yo creí que había sido en X. No, X está muy trillado, es mejor decir que fue en Z. Z también está muy trillado. Pero soy yo quien dirige esto, yo, la Ramona Intelectual y no tú, Ramona Entrometida. No empieces, mira que te quito el teclado y... ¡Ja!, se supone que tú y yo somos la misma persona ¿Por qué me contradices? No hago eso. Entonces, déjame redactar esto a mi manera, ¿ya? OK. Después de este absurdo texto, creo que lo principal es agradecer a mis amigos y amigas poetas; su presencia en el recital de Z es un gesto que aprecio y por lo mismo siento que estoy en deuda con ustedes. Uy que latera es la Ramona Intelectual, ya Chicos y Chicas ¡Gracias a todos! ¡Bajen el telón! ¡Qué vergüenza! ¡Jajajaja!
Te veo escribir Ramona, te veo concentrada frente a la pantalla del PC. Preguntándote si todo esto tiene sentido, preguntándote si no es mejor ponerse a ordenar la casa, lavar las cortinas, sacar un poco de pasto de la selva de tu patio. Te veo dudar y volver a escribir. Te veo leer y reír. Te veo meditabunda, ausente o presente a ratos. Se te fueron las vacaciones y no puedes evitar la triste sensación de no haber avanzado en nada, de haber tomado unos cuantos cafés y haber inventado sólo unos pocos chistes para pasar el rato. ¿Y de tu poesía? Muy poco, muy poco, Ramona.

Bueno, al menos publica esto en tu entrada y sigue, por ahora, escuchando la lluvia que golpea tu ventana.

Ramona.



viernes, 4 de julio de 2008

REENCUENTROS (A Claudia)

Cuando una Cronopia Tué Tué se reencuentra con otra a la cual ha dejado de ver por mucho tiempo, son inevitables en un primer momento las lágrimas furtivas, una tímida opresión en el pecho y la ineludible idea de que “la misma noche … hace blanquear los mismos árboles”, pero “nosotras, las de entonces, ya no somos las mismas.” Y surge en ellas la alegre comprobación de Cronopias Vivas de que, efectivamente, ya no son las mismas, de que han madurado, han adquirido independencia, han aprendido a valorar y a valorarse y en aquel momento se abrazan (aunque estén hablándose a distancia) y respiran hondo y saltan como niñas “Cropias” (que todavía no son Cronopias) y danzan esos exóticos bailes parecidos a la danza de las mariposas que por primera vez despliegan sus emancipadas alas.
Después de esos minutos iniciales, siguen los otros “inevitables”: Inevitable que se pregunten al unísono qué ha sido de sus vidas; inevitable que se cuenten en cinco minutos lo que han vivido en diez años (si hay seres dotados de una ingeniosa capacidad de síntesis, ésas son la Cronopias Tué Tué); inevitable que el diálogo se asemeje al sonido de una ametralladora que en lugar de disparar balas dispara palabras, grititos y risas; inevitable recordar a los antiguos compañeros de curso; inevitable preguntarse si están más gordas o más flacas; inevitable pelar a las nueras que “no- eran”; inevitable volver una y otra vez al tema de las parejas y que sí y que no y que ni te cuento; inevitable, también, la promesa de verse pronto y que te llamo y que en las vacaciones; inevitable la demora en despedirse; inevitable el hondo suspiro; inevitable la noche; inevitable el silencio; inevitable un poema.



NOCTURNO

Los que auscultásteis el corazón de la noche,
los que por el insomnio tenaz habéis oído
el cerrar de una puerta, el resonar de un coche
lejano, un eco vago, un ligero rüido...

En los instantes del silencio misterioso,
cuando surgen de su prisión los olvidados,
en la hora de los muertos, en la hora del reposo,
sabréis leer estos versos de amargor impregnados...

Como en un vaso vierto en ellos mis dolores
de lejanos recuerdos y desgracias funestas,
y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores,
y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.

Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido,
la pérdida del reino que estaba para mí,
el pensar que un instante pude no haber nacido,
¡y el sueño que es mi vida desde que yo nací!

Todo esto viene en medio del silencio profundo
en que la noche envuelve la terrena ilusión,
y siento como un eco del corazón del mundo
que penetra y conmueve mi propio corazón.


Rubén Darío (1867-1916)

sábado, 7 de junio de 2008

CUANDO LAS TUÉ TUÉ ...

Cuando las Cronopias Tué Tué van a un Recital de Poesía llegan tarde un par de minutos, saludan (aunque sea de lejos) a sus amigos y conocidos y, después de echar una ojeada a la totalidad de los asistentes, se dedican a observar y escuchar al orador que, generalmente en esos momentos, usa y abusa de la palabra. Entonces ellas lanzan hondos suspiros si algún verso les toca el alma y, pese a la creencia generalizada de que las Tué Tué no saben mucho de poesía, se puede aseverar que todo lo que hacen en su vida es un acto poético…





FANTASMA

Comprendo
es inevitable
soy fantasma de carne y hueso
vago en transeúnte esqueleto por las calles
tropiezo a menudo con espectros
tristes apariciones que asustan a cualquiera
incluso a un fantasma como yo
recién asumido en su condición de tal
y a mí que me causaba risa
leer un poema desnudo
de esos que hablan sin tapujos
del infierno
y exhiben versos
como quien exhibe las entrañas podridas de un gato
ahora heme aquí
huyendo de los perros
de las luces
de los autos
de los vendedores ambulantes
de las majaderas liquidaciones
todo por no haber escuchado
las trompetas celestiales otra mentira
otro absurdo
como diría mi padre
que en paz descansen sus huesos
o la sombra de sus huesos
y me pregunto porqué tantas veces
escribo la palabra huesos
será porque es lo único
que no duele a los fantasmas
les duelen las uñas el pelo las carnes
(hablo por experiencia propia)
pero no les duelen los huesos
porque son sus huesos los que descansan húmedos
y carcomidos
huesos dueños y señores
de un agujero que da risa
y de una bruñida placa
en un bien cuidado cementerio.


Ramona.




TODOS TENEMOS ALGO DE ASTRONAUTAS

Son las nueve a eme
y estoy indecisa
no sé si tomar desayuno
o escribir un verso
y otro verso
y otro más
y entre uno y otro verso
un poema

obviamente
un poema implica olvido

quien escribe
se sumerge en una luna muy parecida a nuestro satélite
con su lado oscuro y su lado luminoso

Todos tenemos algo de astronautas
y entre pisar la luna
o desayunar
dicen
no hay por dónde perderse

Yo he elegido perderme



RAMONA.